Marta Mantecón Pérez

“El feminismo me ha dado libertad”

El objetivo de Marta Mantecón, desde el principio, fue el arte. Luego, vino el feminismo. Nacida en Santander en 1971, se diploma en Turismo en 1993 y se licencia en Historia del Arte en 1997. Antes, las imágenes compartidas, la siembra maternal. “Una de las personas que más me ha marcado es mi madre; tengo una relación muy profunda con ella. Desde que era muy pequeña, leíamos juntas y mirábamos imágenes; así se fue forjando mi interés por el arte”. Decidió estudiar Historia del Arte ya en el instituto, pero como la carrera no existía en Santander, determinó empezar por una más corta [Turismo] que tuviera el arte como asignatura.

Con ese título en la alforja se fue a Madrid, ahora sí a cursar Historia del Arte en la Universidad Complutense. En 2005, comienza el doctorado sobre investigación del arte textil. “Pero empecé a coordinar Foconorte [Festival de Fotografía y Vídeo, 2007-2010]…”, y hubo de abandonar para seguir estudiando, por su cuenta, como una apuesta personal, en lo que ella llama  su “laboratorio de estudios de género”. Ahí conviven los temas que le interesa investigar: “Lo textil y sus artífices”, “Las arañas” (Louise Bourgeois),  la histeria, las cartografías (en el arte), los listados… “Dedico buena parte de mi tiempo a la escritura, la investigación y la divulgación de temas relacionados con la crítica feminista, cuestiones de género, procesos de construcción identitaria, artes fronterizas y estudios visuales”. También “hace recolección” de imágenes sobre distintos temas que tienen que ver con las artes visuales desde la perspectiva de género. “Recojo datos de la presencia de las mujeres en el sistema del arte”.

Entre el final de la licenciatura y el inicio de los cursos de doctorado, vivió tres años en Málaga, donde conoció a Dioni Perezagua, “una mujer muy vinculada al mar, que ama mucho la literatura. Su libertad y su forma de vivir me influyeron bastante”. Orlando Britto ha sido otra de las personas que la han marcado en su profesión. “Vino a Santander desde Las Palmas de Gran Canaria para dirigir Espacio C (Espacio Arte Contemporáneo Camargo) y fue un modelo muy positivo para mí. Orlando entiende el arte como un espacio de libertad, y su manera de trabajar y de tratar a los artistas -sus buenas prácticas profesionales-, sus contenidos y proyectos, han sido determinantes para mí”. “Allí [en Espacio C] pudimos ver artistas críticos con el sistema, fuera de la corriente principal, como Concha Jerez, Guillermo Gómez Peña, Jack Beng-Ti, Juan Hidalgo, Pedro Déniz… En todos ellos, la ecuación arte y vida es algo real”.

Cuando se anunció el cierre de Espacio C, en 2007, Marta formó parte de una plataforma para evitar que se clausurara… sin éxito. A pesar de todo,  “el recorrido de Espacio C ha marcado a muchas personas en esta comunidad. De aquí salieron muchos artistas que hoy tienen una estupenda proyección nacional e internacional”.

Marta dice que cada persona que ha conocido y cada situación que ha vivido le han influido en cómo es ahora. “Siempre he sido una persona curiosa, inquieta y vital”.

En Málaga, además de sacarse el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP), aprovechó para estudiar a Picasso -“cuando aún no estaba el Museo Picasso”- en unos seminarios organizados por la Fundación Picasso Museo Casa Natal. Muchas tardes las pasaba en el faro de Marbella. Recuerda con cariño sus conversaciones con el farero.

De vuelta a Santander, comienza a trabajar en el mundo del arte, primero en una empresa privada (1999-2005). “Tuve la oportunidad de trabajar con un equipo de compañeras fantástico, con el que aún conservo la amistad. Con algunas de ellas sigo haciendo proyectos”, ahora como profesional independiente. Ahí también aprende lo que no quiere hacer en el futuro. A partir de 2005, comienza a trabajar por su cuenta, presentando proyectos y aceptando propuestas. “Han sido años muy intensos donde he tenido que desarrollar al máximo mi capacidad de gestión”. De la experiencia con el Festival Foconorte (de Fotografía y Vídeo, 2007-2010), recuerda una actividad frenética, pero también disfrutó mucho de las largas charlas de arte con Juan Manuel Ortega, director del certamen y responsable de la galería Trazos Tres que falleció en 2014.

También en 2005, formó parte de un proyecto para la Dirección General de la Mujer sobre Mujeres de Cantabria en el siglo XX, cuyo resultado fue el libro colectivo Damas ilustres y mujeres dignas, un título tomado de la obra La ciudad de las Damas, escrito  por Cristina de Pizán en 1405 y por lo que es considerada la primera escritora profesional europea, que gana dinero con su escritura. “Fueron dos años de investigación brutal. Aprendimos mucho, y algunas de las mujeres que entrevistamos  – como Lines Vejo, con su inteligencia natural- me dejaron huella”.

A partir de ese momento, se da cuenta de lo importante que es abordar su profesión desde una perspectiva de género. “Aunque el pensamiento feminista siempre ha formado parte de mi manera de estar en el mundo, de manera intuitiva – desde niña era muy cañera; siempre he sido muy consciente de que las mujeres y los hombres nunca han estado en igualdad de condiciones-”, es ahora cuando toma conciencia y decide prepararse.

Lleva varios años asistiendo a los seminarios de Montehermoso (Centro Cultural) en Vitoria (que ahora se imparten en Bilbao), “Perspectivas feministas en las producciones artísticas y las teorías del arte”. “Me formo en teoría de género. El feminismo me ha dado libertad, la libertad de pensar: me ayuda a cuestionar la existencia de una verdad única, del pensamiento único, del canon. Me enseña que hay otras realidades; me da un espacio de libertad para trabajar”.

En esos seminarios han intervenido figuras de primer orden, como Grisela Pollock, Linda Nochlin, Eli Bartra, Laura Mulvey, Teresa de Lauretis, Amelia Jones, Mónica Mayer, Guerrilla Girls, Judy Chicago o Ulrike Rosenbach. “Todas ellas han realizado grandes aportaciones a la historia del arte”.

 

Autores de ensayos que me encantan

Marta nunca ha dejado de estudiar. “La formación es una parte fundamental de mi trabajo”. Un apartado importante es la lectura de ensayos. Entre ellos, destaca los de Georges Didi-Huberman, historiador del arte y ensayista francés; Estrella de Diego, profesora de arte e investigadora; Paul B. Preciado, filósofo español transgénero, Hélène Cixous, Clément Rosset, Michel Foucault, Judith Butler… “Desde hace varios meses estoy trabajando en un proyecto sobre la levedad con textos de Gilles Lipovetsky, Zygmunt Bauman y releyendo a [Milan] Kundera”.

 

[Sala de Arte] Robayera, la penúltima aventura

En la actualidad, Marta dirige la Sala de Arte Robayera, en Miengo, en las antiguas escuelas de Cudón, un proyecto iniciado en los años 80 por el pintor Juan Manuel Puente, su fundador, impulsor y director entre 1988 y 2015.

“Es un reto y una gran responsabilidad. Juan Manuel Puente, la persona que lo ha dirigido hasta ahora, ha logrado convertir Robayera en todo un referente”. Una de sus primeras exposiciones en esta nueva etapa, después de la muestra-homenaje a Juan Manuel Puente, ha sido una retrospectiva de Isabel Villar, en julio pasado. “Fue la primera mujer artista que conocí. Cuando estudiaba COU me sorprendió descubrir que en el manual que utilizábamos de Historia del Arte solo había ilustraciones de dos mujeres: la escultora Louise Nevelson, ya fallecida, y la pintora Isabel Villar. ¡En 568 páginas…! Tuve claro que una de las primeras exposiciones de Robayera tenía que estar dedicada a su obra”.

Ahora, superado el inicio, sus objetivos son “mantener el nivel de calidad de los contenidos expositivos respetando sus señas de identidad, pero procurado contemporizar en la medida de lo posible; diversificar las disciplinas artísticas, y añadir un sesgo más conceptual al programa, dando cabida a nuevas narrativas”. También está trabajando en el cuidado y conservación de la colección. “Quisiera darle una mayor difusión y mostrarla en otros espacios”.

 

Herencia y redes de pertenencia. Aportaciones a la sociedad

Marta intenta compartir la obra y los saberes del arte y las líneas de pensamiento que puedan tener una mayor sustancia. “Lo que me ha sido útil a mí, procuro compartirlo. Intento no banalizar, ni hacer nada espectacular, sino centrarme en  contenidos dignos de transmitirse”.

En las clases y charlas siente un buen retorno, que la gente aprovecha y aprende. En UNATE, la Universidad Permanente, su seminario [Historia del Arte Contemporáneo, que imparte desde 2008] es uno de los más demandados y seguidos. “Trato de mostrar el arte no  como una sola historia sino como muchas historias; no centrada exclusivamente en el viejo canon del “hombre blanco occidental”, sino con una mirada más abierta”.

Una de sus alumnas, Paloma Casado Marco, lo siente así: “Marta respira por amor al arte. Le dedica al arte todas las horas de su vida, porque la imagino evocándolo también en sus sueños. Tal es el placer que encuentra en su vocación, que consigue contagiarnos su entusiasmo, como si de una enfermedad vital se tratara. Gracias a las clases que imparte en la UNATE, los que ya no somos jóvenes hemos aprendido a divertirnos con los dadaístas, emocionarnos con los expresionistas abstractos y hasta asumir aquello de que ‘El arte es la idea’”.

La también historiadora del arte Lidia Gil Calvo cuenta que la conoce muy bien desde los años de la universidad. “Conocí antes su letra que a ella…”. Para Lidia, Marta aporta “no solo a Santander, sino al mundo. En el tema del feminismo, es una de las personas que más está aportando. Consigue generar el interés necesario sobre temas que son imprescindibles. Muchas personas hemos empezado a fijarnos y a pensar a partir de lo que ella nos ha descubierto…L o que más me fascina de Marta, aparte de su profesionalidad, es que hace que todo resulte más interesante de lo que aún es. Los campos de trabajo que elige suelen ser originales y muy creativos, y ella, a su vez, es muy creativa abordando los temas. Le gusta la transversalidad y aglutinar conocimientos del mismo tema procedentes de diferentes disciplinas”.

En el centro universitario CESINE, en Santander, donde dicta clases desde 2014, explica que hay una historia de los creadores  oficial, lo que llaman el canon, pero que ésta es “el resultado de una forma de mirar que domina todos los campos de nuestra vida y que es preciso cuestionar todo el tiempo”. En la Universidad, por ejemplo, le fascinó estudiar la estética oriental, el arte chino. “Me interesa entender el mundo desde distintos puntos de vista. La estética oriental me ha marcado; sobre todo la fusión entre el arte y la escritura a través de la caligrafía, me fascinó la dinastía Song del Sur. Así  llegué a Sei Shonagon y El libro de la almohada, a los listados…”.

Desde 2012, también forma parte de la MAV (Mujeres en las Artes Visuales), “una asociación que trabaja por la visibilidad de las mujeres en el arte”,  y forma parte del equipo de redacción de la revista M-Arte y Cultura Visual,  con Rocío de la Villa, entre otras. “La revista me permite estar conectada con la actualidad artística”. Otro espacio en el que colabora es la Asociación Eureka, “un lugar acogedor, abierto, con muchas actividades; están haciendo un trabajo estupendo”.

Marta participa en muchos proyectos (Desvelarte, La Caverna de la Luz, Interferencias…); ha dado conferencias en distintos lugares y ha escrito artículos para El Diario Montañés, Trasdós, la desaparecida Quorum o los fanzines Pacífica y Feminizine.  No sabe decir que no. Se sincera: “Aún no he conseguido del todo que el arte sea para mí un espacio de libertad…”, pero se aplica duramente…

 

ALGUNOS TRABAJOS

Proyecto Photolatente

En 2006, con el título Desplazamientos, presenta el proceso artístico del fotógrafo Óscar Molina en el Centro Nacional de Fotografía de Torrelavega. El elemento central son miles de sobres que contienen en su interior una imagen en estado “latente”; es decir, invisible mientras no se someta a un proceso de revelado. El público participa y forma parte de la exposición, que se plantea “reflexiones en torno a la crisis de autoría, el abandono del culto a la individualidad del artista, la unicidad de la obra de arte, el estatus de la fotografía como medio para construir – que ya no representar- la realidad, el arte como simulacro, la mercantilización de la cultura, la democratización de lo artístico, la originalidad, la capacidad reproductiva múltiple de la fotografía…”.

Proyecto Género femenino, número plural

En 2012, prologa el catálogo del proyecto y exposición Género femenino, número plural que tuvo lugar en el Palacete del Embarcadero, en Santander. “Esta no es una exposición de mujeres que tratan ‘cosas de mujeres’ porque este pensamiento, más extendido de lo que parece, corresponde a una visión devaluada de lo femenino que entiende que las mujeres solo se representan a sí mismas y los hombres al conjunto de la sociedad…”. La breve presentación, termina: “La violencia de género, como la igualdad, se sigue considerando un asunto de mujeres…”.

Proyecto TE(A)MO

En 2013, escribe el texto para el catálogo de la exposición TE(A)MO, organizada por el Gobierno de Cantabria. “Esta exposición incluye una selección de obras de distintas disciplinas, con las que se pretende generar un espacio de reflexión en torno a la violencia contra las mujeres –un problema que ha alcanzado ya proporciones epidémicas  y constituye, a todas luces, el crimen encubierto más extendido del planeta…”.

De par en par. Vive y trabaja en Santander

En 2014, Marta presenta -junto a Manuel F. Saro- el catálogo de la exposición, con unas notas sobre autoría y procesos compartidos. “De par en par constituye un experimento ideado por el artista Manuel F. Saro dentro de un proyecto más amplio que lleva por título Vive y trabaja en Santander. Se trata de una propuesta de colaboraciones, diálogos e interferencias a dos, a tres y hasta a  cuatro bandas, que pone el acento en el taller, recuperado aquí como verdadero punto de partida…Un artista con estudio en la ciudad invita a otro u otros a emprender un proyecto conjunto y compartir sus respectivos procesos creativos, puntos de vista o subjetividades para, finalmente, obtener una obra de autoría común”.

Open Corner. Listados poéticos de una colección

A finales de 2014, en la Biblioteca Central de Cantabria, tiene lugar una exposición sobre las obras de la CV Colección. La introducción al catálogo está realizada por Marta Mantecón en colaboración con Wendy Navarro. “La exposición toma su título de la obra Open Corner del artista Roman Ondák, una bisagra que sugiere la apertura hacia una sucesión interminable”.

Las obras de los artistas se agrupan en torno a dos epígrafes: El vértigo de las listas y El libro de la almohada. Bajo el primero, “encontramos una selección de obras en las que prevalece la yuxtaposición de diferentes elementos –objetos, palabras o imágenes- y se adivina cierto placer en la enumeración, la repetición y la acumulación”. Las obras que se incluyen en el segundo epígrafe “aluden a un universo más personal, otorgando mayor protagonismo a la figura del artista, a su cotidianidad y a sus rutinas, mostrando aquello que Georges Perec buscaba en lo infraordinario: lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo evidente, lo común…”.

Penélopes, Ariadnas…y otras hijas de araña. Mujeres que cosen, tejen y bordan en la plástica contemporánea

En el artículo, Marta pretende rescatar y reivindicar una labor tradicional de mujeres, con sus simbolismos a través de los tiempos:

“Partiendo de la revisión de algunos mitos clásicos configuradores del pensamiento humano relacionados con las mujeres –culpables, en buena medida, de la mala consideración que éstas han tenido a lo largo de la historia-, el presente estudio se propone examinar el trabajo de las principales artistas que han insertado la acción de tejer, coser o bordar en su práctica artística y discursiva, vinculando de este modo la baja cultura con la alta cultura, la tradición con la contemporaneidad y, muy especialmente, el espacio doméstico con el público; todas ellas oposiciones que han marcado la perspectiva de género en el arte a lo largo de las últimas décadas” -comienza la introducción, que concluye: “A lo largo de este estudio se ha comprobado como las prácticas artísticas basadas en la costura, el tejido y el bordado se han constituido en nuevos lugares de enunciación para las mujeres artistas; sin embargo, han pasado prácticamente inadvertidas para la historia y la crítica de arte, dado que apenas existen estudios o exposiciones sobre el tema…Entre sus principales rasgos cabe señalar: la heterogeneidad de las propuestas y la diversidad de técnicas, soportes, y materiales; el interés por lo híbrido e interdisciplinar; la relación con algún tipo de feminismo (si bien hay prácticas que no siempre van ligadas a las dialécticas de género y únicamente proponen otra forma de abordar el arte plásticamente); la conjugación de la experiencia individual con la actuación colectiva, emulando los talleres de tejedoras e hilanderas (en este sentido puede hablarse de la “muerte del autor”); la revalorización de lo artesanal y de los saberes tradicionales de las mujeres, casi siempre transmitidos entre ellas mismas, creciendo como una gran tela de araña; la ruptura de las fronteras entre lo funcional y lo artístico; la validación de lo procesual (son creaciones muy laboriosas, repetitivas y lentas, que requieren una profunda planificación); el partir de lo fragmentario para llegar a un todo; y la interpretación de la obra de arte como un espacio multidimensional y en expansión. A estas características habría que añadir la polisemia, ya que estamos ante manifestaciones que poseen profundas resonancias simbólicas y perceptivas, tanto en su actividad (tejer) como en su resultado (el tejido)”.  

Mujeres que construyen juntas. A quienes desconfían de la amistad solidaria entre mujeres

En el texto, Marta pretende desmontar con ejemplos ese aserto que suele oírse de cuando en cuando y, es aceptado como cierto, de que las mujeres somos nuestras peores enemigas: “…Las experiencias de acción solidaria son infinitas: El movimiento Chipko contra la destrucción de los bosques… iniciado en 1974 en la zona del Himalaya por una serie de mujeres que decidieron abrazarse a los árboles para evitar su tala… El movimiento del Cinturón Verde, implantado en varios países, fundado por la bióloga y activista política Wangari Maathai en Kenia en 1977 con el objetivo de crear miles de viveros de árboles… El Campamento de Paz de Mujeres de Greenham Common, una experiencia de acción directa y protesta pacífica llevada a cabo por miles de mujeres que acamparon durante 20 años, entre 1981 y 2000, en la base militar aérea británico-estadounidense Greenham Common en Berkshire (Inglaterra) para denunciar su oposición a las armas nucleares y a la resolución de la OTAN de instalar allí misiles Crucero… La red internacional Mujeres de Negro… en Jerusalén en 1988 para crear un puente de paz entre mujeres israelíes y palestinas… defendiendo su participación en la resolución no violenta de conflictos… La Banda del Sari Rosa, creada en Uttar Pradesh en 2006 y liderada por Sampat Pal, que intenta combatir la violencia de género, el analfabetismo femenino y el sexismo en la India”.

“La historia del arte también cuenta con abundantes muestras de colaboraciones y acciones colectivas entre mujeres: la Womanhouse, una experiencia artística comunitaria surgida en el seno del Programa de Arte Feminista dirigido por Judy Chicago y Miriam Schapiro, en el California Institute of the Arts (CalARts) de Los Ángeles en 1972. Un grupo de estudiantes convivió durante varias semanas en una casa pendiente de demolición ubicada en los suburbios residenciales de Hollywood. Trabajaron juntas para transformar todas las habitaciones en espacios politizados, mostrando abiertamente las visiones estereotipadas sobre las mujeres, así como sus realidades íntimas o cotidianas y, de paso, desmontar ciertos tópicos y diluir las fronteras entre lo privado y lo público…”

“En los últimos años…uno de los proyectos más sobresalientes es ‘Mujeres Trabajando por Mujeres’, de la artista María María Acha-Kutscher. Se trata de un trabajo de investigación, documentación y archivo, destinado fundamentalmente al espacio público, que reconstruye la historia visual y narrativa de aquellas mujeres que lucharon por mejorar la situación de otras mujeres, brindando un amplio repertorio de modelos positivos para todas nosotras”.

“…ejemplos de sororidad y entendimiento entre mujeres en el cine de las últimas décadas: The Color Purple de Steven Spielberg (Estados Unidos, 1985), Babettes gæstebud de Gabriel Axel (Dinamarca, 1987), Fried Green Tomatoes de Jon Avnet (Estados Unidos, 1991), Thelma & Louis de Ridley Scott (Estados Unidos, 1991), Real Women Have Curves de Patricia Cardoso (Estados Unidos, 2002), Une part du ciel de Bénedicte Liénard (Francia, 2002), la trilogía Fire (India, 1996), Earth (India, 1998) y Water (Canadá, 2005) de Deepa Mehta, Free Zone de Amos Gitai (Israel, 2005), Auf der anderen Seite de Fatih Akin (Alemania, 2007), Women Without Men de Shirin Neshat (Alemania, 2009) o documentales como Vos, que sos mi hermana de Yolanda Olmos Ruiz (España, 2001), November de Hito Steyerl (Austriaa-Alemania, 2004) o Pink Saris de Kim Longinotto (Reino Unido, 2010), entre otros”.